Moderada tregua
En el laberinto de eterna humedad y sudor
donde el calor se hace caricia,
siento los latidos del amor.
El tiempo se transforma en desorden
mientras la saliva y la piel
juegan a bailar contorsionadas.
Quedo enredado entre sus pelos,
pero
desafiando la penumbra
me arriesgo a salir
de la calma de su pubis,
en una moderada tregua
insisto
subiendo por sus pechos.
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