Mostrador
Que estaño ni que ocho cuartos
Mármol a veces
Cármica jamás
He hecho un
intensivo estudio lindante a una verdadera investigación, sobre las diferentes
formas en que se presenta al público consumidor: el mostrador. Me refiero
exclusivamente al de los boliches, he dejado de lado, con toda intencionalidad,
a otros mostradores como por ejemplo los de almacenes. Los de almacenes a
secas, por que todavía (agradezco a quien corresponda) tenemos en las
diferentes ciudades, capital e interior, los establecimientos con la doble
condición.
La pesquisa no se
refiere exclusivamente a la parte formal, ni siquiera únicamente al hecho
constructivo, ni de materiales, color o emplazamientos. Teniendo muy en cuenta
todo lo anterior referido, me he detenido sin remordimientos; en la
funcionalidad. La altura, el ancho, la temperatura relacionada directamente al
material, la humedad ligada a la asiduidad de la presencia de la rejilla; hace
a la función del mueble en cuestión.
En la altura se
encuentra la primera arbitrariedad en la elección que hace el artesano, el
diseñador, o el dueño. Por ejemplo la altura estándar. Todos sabemos que la
altura promedio del hombre (por qué dejo de lado aquí a las mujeres es
comentario de otro capítulo) cambia según las regiones, las razas y la
creatividad genética. No me gusta lo de la altura promedio; en realidad rechazo
todo lo que esté relacionado con los promedios. En pocas palabras en cuanto a
la talla, hay mostradores cómodos para mi cuerpo, especialmente brazo y
columna.
El ancho es el
segundo capricho o manía del propietario. Está relacionado con las posibles
diferentes distancias a establecer entre servidor y parroquiano o un potencial
cliente. Dejo de lado a los amigos, que podemos llegar a ver, en ocasiones, del
otro lado del mostrador rompiendo todos los apartamientos establecidos
artificialmente. También interviene el tamaño del local donde se encuentra el
bar. Nótese aquí la diferenciación que hace el autor, entre el lugar
arquitectónico y el espacio contenido que alberga la colectividad.
Las diferentes
temperaturas están íntimamente relacionadas al material de la tapa del
mostrador. Aquí encontramos toda una serie o cadena de combinaciones de
heterogéneos materiales en las tapas y en el resto del mueble que nos ocupa.
Por más información dirigirse al capítulo referido a los materiales de
construcción de un mostrador.
La limpieza es
un capítulo aparte (como todos los capítulos). En realidad debí comenzar
diciendo:
La limpieza del
mostrador es un apartado o sección de fundamental interés para pocos
concurrentes.