domingo, 3 de junio de 2012




Mostrador


                                                               Que estaño ni que ocho cuartos
                                                               Mármol a veces
                                                               Cármica jamás

      He hecho un intensivo estudio lindante a una verdadera investigación, sobre las diferentes formas en que se presenta al público consumidor: el mostrador. Me refiero exclusivamente al de los boliches, he dejado de lado, con toda intencionalidad, a otros mostradores como por ejemplo los de almacenes. Los de almacenes a secas, por que todavía (agradezco a quien corresponda) tenemos en las diferentes ciudades, capital e interior, los establecimientos con la doble condición.
      La pesquisa no se refiere exclusivamente a la parte formal, ni siquiera únicamente al hecho constructivo, ni de materiales, color o emplazamientos. Teniendo muy en cuenta todo lo anterior referido, me he detenido sin remordimientos; en la funcionalidad. La altura, el ancho, la temperatura relacionada directamente al material, la humedad ligada a la asiduidad de la presencia de la rejilla; hace a la función del mueble en cuestión.
      En la altura se encuentra la primera arbitrariedad en la elección que hace el artesano, el diseñador, o el dueño. Por ejemplo la altura estándar. Todos sabemos que la altura promedio del hombre (por qué dejo de lado aquí a las mujeres es comentario de otro capítulo) cambia según las regiones, las razas y la creatividad genética. No me gusta lo de la altura promedio; en realidad rechazo todo lo que esté relacionado con los promedios. En pocas palabras en cuanto a la talla, hay mostradores cómodos para mi cuerpo, especialmente brazo y columna.
     El ancho es el segundo capricho o manía del propietario. Está relacionado con las posibles diferentes distancias a establecer entre servidor y parroquiano o un potencial cliente. Dejo de lado a los amigos, que podemos llegar a ver, en ocasiones, del otro lado del mostrador rompiendo todos los apartamientos establecidos artificialmente. También interviene el tamaño del local donde se encuentra el bar. Nótese aquí la diferenciación que hace el autor, entre el lugar arquitectónico y el espacio contenido que alberga la colectividad.
      Las diferentes temperaturas están íntimamente relacionadas al material de la tapa del mostrador. Aquí encontramos toda una serie o cadena de combinaciones de heterogéneos materiales en las tapas y en el resto del mueble que nos ocupa. Por más información dirigirse al capítulo referido a los materiales de construcción de un mostrador.
      La limpieza es un capítulo aparte (como todos los capítulos). En realidad debí comenzar diciendo:
      La limpieza del mostrador es un apartado o sección de fundamental interés para pocos concurrentes.

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