Octubre
En aquella oscura
confusión de octubre, apareciste
tan sensiblemente
inocente para mí... hasta atormentarme!
yo no puedo con el
resto;
yo no puedo ni siquiera
con eso,
no debiste florecer
agradable, no debiste.
En aquella enigmática
penumbra gemiste al conocerme
inescrutable y opresor,
doliente y abatido.
yo no puedo con el
resto;
yo no puedo ni siquiera
con eso,
yo no entiendo por qué
anduve abatido... tan dolorido...!
Sólo en esa sombra de
octubre blando,
guardé a tus ojos de mujer, toda
la dimensión del
Creador... y te fui dulce!
Fue además en una tarde de octubre
cuando dispersé en tus
fuegos, a partir de un coche,
los charcos de esta
oscuridad de diciembre.
Por Cesar Vallejo
Edgardo Ramos
No hay comentarios:
Publicar un comentario