Esperando respuestas
Los árboles cambian flores por pájaros
las hojas se duermen y se dejan caer,
sombra que termina en una bolsa
o en un fuego con olor a otoño.
Las casas pierden el maquillaje
los ojos se cierran más temprano,
las ventanas también.
Hace frío en Montevideo,
el bar es un buen refugio, dice Horacio
con el vaso de clarete llorando
mientras la frente se le enfría soldada al mostrador.
Los zapatos son como las baldosas,
que extraño, son iguales a las baldosas,
no puede apartarse del piso.
El viejo, que está sentado debajo del reloj
no presta el diario, del que caen
dos o tres heridas de amor
y como cinco rapiñas.
Disponerse a esperar,
mirar por la ventana y esperar
sin que le gane a uno el silencio
del barullo sin respuestas.
Los números dicen que es tarde
las luces ya tienen lágrimas.
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