Ese
espejo circular del cielo saqueó
ensueños
e ilusiones,
trayendo
templadas amistades,
matando
desprecios.
Se
distrajo la campera y acorraló mi mesura.
Alimenta
una infiel angustia
ahí
donde las agujas del reloj
me
atacan, me hieren.
amenazando
las alarmas como espadas.
Intuición
astuta ataca la prolongación
de
antiguos intervalos.
Ronda
los socorros y hasta las abstracciones
ya
no puedo quedarme,
ya
no quiero quedarme.
Precisa
mi voz
sometiéndola
al silencio.
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