lunes, 28 de mayo de 2012


                                      explosión



como si fueran las últimas piedras
                          lanzadas a la cara
terminales puteadas de una muchedumbre
                                            no sorda ni ciega
que se revela ante la imagen detestable
                                                   del poder
            que ríe mientras tiembla
manchado de una sangre que no es suya

como si fuera una consigna una bala entregó
las últimas lágrimas de dolor con dolor
                         y explotó 


Esperanza


La certeza
le dijo a la convicción
que tuviera fe
y seguridad
en la confianza.

Anda a cagar.


Esperando respuestas



Los árboles cambian flores por pájaros
las hojas se duermen y se dejan caer,
                                          sombra que termina en una bolsa
                                                        o en un fuego con olor a otoño.

Las casas pierden el maquillaje
los ojos se cierran más temprano,
las ventanas también.

Hace frío en Montevideo,
el bar es un buen refugio, dice Horacio
con el vaso de clarete llorando
mientras la frente se le enfría soldada al mostrador.

                        Los zapatos son como las baldosas,
                        que extraño, son iguales a las baldosas,
                        no puede apartarse del piso.

El viejo, que está sentado debajo del reloj
no presta el diario, del que caen
dos o tres heridas de amor
y como cinco rapiñas.

Disponerse a esperar,
mirar por la ventana y esperar
sin que le gane a uno el silencio
del barullo sin respuestas.

Los números dicen que es tarde
las luces ya tienen lágrimas.

Espejismo


Como pudo ser
si no está en las fotos
                           en ninguna foto
tampoco en los espejos quedó rastro de su pasaje
no había forma
no hay forma de registrar ...

estoy empezando a creer que
                                         nunca fue.



Encanto de un viejo lugar

  
Encanto de un viejo lugar
que vuelve,
se desliza entre los recuerdos,
es recurrente en mis sueños
y me invita a recorrerlo.

Luz perseguida por sombras
de objetos
que me poseen
y someten a añorar
el encanto de un viejo lugar.

Cuerpo cálido
que vuelve
y me invita a recorrerlo
se desliza
me posee,
sometiéndome
al embrujo recurrente
del cuerpo húmedo
y manso
de mis sueños.

Bóveda empañada
donde se protegen
del frío los olvidos.


Ellos


En ése hogar existe
una diarquía no representativa
                                 en lo interno
                                        a sus fronteras paredes.


Desconsolado

  
Cerró la Biblia
que había leído
durante días,
          sin moverse del sofá
me miró de frente
hizo una larga
          pausa en silencio
y se puso a llorar
                desconsolado.